Verónica significa victoriosa

En los años 80 muchas mujeres adictas a la heroína cuidaban a sus hijos solas, sin la graciabilidad de ningún tipo de intervención pública, y sin que los centros neurálgicos de las ciudades se percataran de que el problema de la droga era más grave y complejo que estéticamente molesto y panfletario. Esta es la historia de Verónica, una joven de 28 años que posee de la década del caballo una de sus peores consecuencias: ella fue la única de sus tres hermanas en adquirir el VIH de manera vertical, transmitido desde el cuerpo de su madre. Seguir leyendo

Yo estimo, tú estimas, él: ESTIGMA

“A veces pienso que si fuera drogadicto la gente no me juzgaría de esa manera tan feroz; pensaría que he tenido una vida difícil y he sido víctima de mis propias circunstancias. Sin embargo, como yo no he adquirido el VIH por jeringuilla ni en un quirófano, sino por vía sexual, mi vida es el constante sobreesfuerzo de hacer ver a todo el mundo que no soy un pervertido”. Seguir leyendo

Otro junio para Máryuri

Cuando se iniciaron las primeras investigaciones se llamó “club 4H” a lo que se pensó que era el conjunto de colectivos de riesgo más expuestos para adquirir VIH. Este término discriminatorio englobaba a homosexuales, heroinómanos, hemofílicos y haitianos. Los afectados no pertenecientes a esta catalogación se convertían en una excepción de quien compadecerse. Mala suerte por sexo no protegido. Como sucedió a muchas mujeres en los años 80 y como ha pasado con Máryuri, una mujer de 42 años diagnosticada con VIH hace ocho meses. Ella siempre ha sido una chica sana, le gusta cuidarse, nunca ha probado las drogas y ha tenido sexo con tres personas en toda su vida: “jamás hice nada en mi vida diferente a lo que hace cualquier mujer cuando tiene sexo con su pareja”. Seguir leyendo

Silvia al desnudo

Fue una de las primeras mujeres con VIH en Valencia. Difundió su testimonio por los barrios más perjudicados de la provincia y se convirtió en la evidencia más palpable de que el sida no era, como se creía, un localizado “síndrome gay”. Silvia Muñoz es todo un ejemplo de valentía y autosuficiencia. Llevó a cabo un proceso de adopción en solitario y motivó a otras mujeres afectadas por el virus a no reprimir su deseo de ser madres. Actualmente es la presidenta de AVACOS-H y su trayectoria recrea la fuerza magnánima de una mujer verdaderamente empoderada.
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Lo disfrutable

Camila volará este verano a Bolivia después de diez años para que su familia al fin conozca a su hija, que acaba de cumplir cuatro. Van a compartir dos largos meses, que se le tornarán fugaces, porque nada le entusiasma más que abrazar a su madre, que tantas veces le ha pedido que regrese y tanto ha envejecido desde que se marchó: “lástima que allí una familia humilde no pueda costear un tratamiento para el VIH; es es el único motivo por el que continúo en Valencia y no he vuelto a mi país para quedarme”. Seguir leyendo

Vías de escape

José Vicente tiene 47 años y ha pasado casi treinta consumiendo speedball a diario. Es consciente de las limitaciones cognitivas que ha supuesto un enganche tan acusado y duradero, pero se siente orgulloso de no haberse quedado en el camino y poder recordar con relativa nitidez parte de sus vivencias y alucines. Fue diagnosticado con VIH en el 89, a los 19 años, pero no sería tal noticia motivo apremiante de cambio. Al menos, no por entonces. Seguir leyendo

Aurora

Colabora en el Comité desde hace unos quince años y ha participado en diversos programas de atención directa destinados a ayudar a mujeres con VIH. Es enfermera de profesión, voluntaria convencida y podría decirse que ha pasado toda su vida al servicio de los demás. Aurora lleva 83 años regalando toda su luz. Seguir leyendo

Refugios

Podría debatir con académicos y entendidos sobre la concepción de cultura popular de Žižek o la teoría política de Sartori y nadie dudaría de sus capacidades para convertir al oponente por medio de la palabra. Sin embargo, de pequeño, Carlos padecía una dislexia muy acusada y pocos en la escuela apostaban por el normal desarrollo de sus competencias lingüísticas y cognitivas: “los profesores decidieron que debía repetir los cursos de parvulitos y ese fue el inicio de lo que yo denomino mi crecimiento introspectivo”. Seguir leyendo

Volver a empezar

“Siempre he estado seguro de tener el control de mi vida. Durante mucho tiempo he pensado que todo eran experiencias que más tarde recordaría a mis nietos y me harían sentir un aventurero de juventud. Sin embargo, los años han ido pasando y nunca he llegado a cambiar de etapa. Cada vez que he intentado superar mis adicciones he vuelto a recaer y eso me destroza. Hace tan solo un mes me metí el último golpe”. Seguir leyendo

Transferencias

Cuando Domingo tenía 4 años, su madre falleció ahogada en una charca. Ella trabajaba como guardabarreras en una pequeña estación de ferrocarriles y, según lo que a Domingo le contaban, sobrellevaba como una leona los excesos de su marido gracias a la entrega con que cuidaba a sus hijos. Al menos, eso es lo que sus hermanas siempre le han relatado, porque él es incapaz de recordar de ella más que vagas y fugaces imágenes. De su padre, en cambio, sí guarda algún recuerdo más nítido, pero en ningún caso tan entrañable: “yo era el único varón de cinco hijos y de él solo heredé lo peor que tenía”. Seguir leyendo